Recuerdos del Barrio de Santo Domingo
escrito por Gloria Pinto   
miércoles, 14 de septiembre de 2005
Recuerdos del Barrio de Santo Domingo en Tuxta Gutiérrez, Chiapas, México.
De acuerdo a los historiadores que han contribuido al conocimiento de aquel nuestro pasado para poder atesorar como legado invaluable para todas las generaciones de nuestro querido Tuxtla Gutiérrez,  este valle formado por los cerros Matumactzá y Huitepec, desde tiempos inmemoriales fue  habitado por los zoques que era la etnia predominante en el mencionado valle llamado de Tochtla.

  Por los años de 1561 se registró como poblado a aquella antigua aldea de Tochtla por los religiosos dominicos  a la que se le aumentó a ese nombre de Tochtla, el del Santo Patrono San Marcos así que fue reconocido como San Marcos Evangelista Tuchtla, más adela4nte se llamaría San Marcos Tuxtla.  

Esta organización de personas se empieza a reconocer como pueblo con diversas tradiciones y nacen así los primeros barrios en el correr de los años 1611:  San Jacinto, Santo Domingo, San Andrés y San Miguel. Barrios en los cuales fueron erigidos ermitas y templos como patrono de barrio, estos templos o ermitas datan del siglo XVII.

Así empieza a caminar y a nacer nuestra muy querida Ciudad de Tuxtla. Más adelante se llamó sólo San Marcos Tuxtla, viviendo tradiciones, costumbres y sobre todo la religiosidad dentro del cristianismo y las tradiciones zoques con la participación  de mestizos y criollos. Posteriormente, en honor al Sr. Joaquín Miguel Gutiérrez la Ciudad se dejó de llamar San Marcos Tuxtla y se llamó como actualmente lleva su nombre: Tuxtla Gutiérrez, capital del Estado de Chiapas.

  Pongo a la respetable consideración del lector mis recuerdos y los recuerdos de vecinos que fueron compartidos con otros que ya se han ido y que hoy quisiéramos que estuvieran con nosotros para que este relato fuera más alegre, más  vívido. Los "menos jóvenes de hoy" fuimos los niños de aquellos tiempos, aproximadamente del año 1947 y datos más antiguos de cronistas tan respetables como el Sr. Gustavo Montiel, Prof. Manuel Martínez, José Luis Castro, José Ma. López Sánchez  y de otras personas muy amables que nos han compartido sus recuerdos  y sus anécdotas.

UBICACIÓN

Este querido y tan añorado barrio, añorado porque los mejores años, seguramente ustedes estarán de acuerdo conmigo, son aquellos  que han dejado un grato recuerdo de los primeros años de nuestra vida que son los de la niñez. Se limita pues entre las actuales calles: Calle Central (llamada antiguamente Calle del Estado) empezando por la Primera Norte (antiguamente llamada Calle El Progreso) hasta la Cuarta Norte (antes llamada Avenida Domínguez), luego la Cuarta Norte llega hasta la Tercera Poniente (antiguamente la Calle Corzo) y ésta se prolonga hasta la Primera Norte la cual termina de nuevo con la Calle Central. Hemos hecho este recorrido mentalmente ya que nuestro querido Tuxtla ha cambiado mucho, pero sus calles y  la nomenclatura de ellas es muy clara  y se ubica uno muy fácilmente.  

Antiguamente este barrio encontraba su límite hasta la Cuarta Norte, que se llamaba Avenida Domínguez y se localizaban muchos predios grandes y pocas casas. Esta calle de la Cuarta Norte era prácticamente hasta donde llegaba la ciudad, porque en adelante eran campos de hortalizas, regadíos (de albahaca, ruda, cilantro, yerbabuena, chile, etc.). Ya no habían calles, sino que eran veredas circundando el  río Sabinal.  De hecho nos cuentan que el río llegaba a la Cuarta Norte bordeando esta calle. 


FISONOMÍA DE LAS CASAS

En este recuadro de terreno las casas eran predios grandes con ciertas características: una puerta, dos ventanas, una de cada lado, puertas de madera con división al medio lo cual permitía tener la puerta con sólo la parte inferior cerrada  y la superior abierta por el mucho calor que como sabemos entre abril y mayo se deja sentir; y qué bueno porque así es nuestro pueblo, viene el calor y decimos cada año: ¡que bárbaro este año está más caliente que el año pasado!  y así decimos todos los años, pero es lo que nos hace ser así de puertas abiertas como les decía antes. Si no estaba toda la puerta abierta (atrancada tal vez con una piedra). Así era la costumbre y así lo permitían aquellos tiempos, las casas tenían patio y traspatio con árboles frutales en muchos habían palos de mango, de guayita, de guayaba, de mazú, (que servía en esos tiempos para pegar el papalote e ir a volarlos a "la Lomita"), árboles de papausa, de chincuya, de nanchi, chicozapote, cupapé, etc.  

Las casas eran de adobe con techo de tejas de barro y paredes de lodo con paja (bajareque) los pisos de ladrillo o simplemente de tierra. Recuerdo que cuando íbamos a alguna casa siempre habían regado el piso de ladrillo con agua, que despedía un agradable olor a "tierra mojada" y daba mucha frescura, a tomar algún pozolito o raspado de fresa con guineo como hacíamos cuando regresábamos muy acalorados de la escuela y pasábamos a tomarlo con la güera, al lado de la iglesia. Como han de saber "todo nos quedaba cerca", todo lo hacíamos a pie: ir a la escuela, al mercado, a la Iglesia a las fiestas de los vecinos, o por las tardes ir a jugar "encantados", "matatena" u otros juegos, de ese entonces.  

 Estas casas tenían en las ventanas un adorno de material ya sea redondo o cuadrado (aunque predominada el redondo) lo mismo que la puerta y se pintaban de colores alegres del piso hacia arriba, un metro veinte  más o menos y luego el resto de la pared de otro color preferido del dueño. Para estos años también habían casas mucho mejor distribuidas y elegantes hechas de concreto pues en este barrio había una gran variedad de personas y personajes: maestros, médicos, carniceros, herreros, comerciantes, artesanos, literatos, políticos, artistas etc., No habían colonias residenciales, "colonias de la periferia" como se dice hoy, sino que éramos realmente una "comunidad" de amigos de diferente condición social y económica.

Así también las circunstancias nos separaron, porque al correr del tiempo muchas nuevas familias vivieron en otros barrios del mismo nuestro Tuxtla, pero es un gusto que nos dé el tiempo de hoy la oportunidad de vernos nuevamente y como dice la canción "Parece que fué ayer". Nos vemos y el lapso de tiempo es mucho (en años) pero hablamos como si no hubiese pasado el tiempo y volvemos a recordar nuestros sucesos  de la escuela de los juegos y las travesuras de niños, ¡Que hermoso es recordar!
 
Una característica que tenía el barrio, era la venta casa por casa de toda clase de dulces,  tortillas hechas a mano y humeantes dentro del bochi bien tejiditas con su manta muy limpia para conservarlas muy calientes, tamales de toda clase, nieves como la del recordado don Pedro, dulces, caramelos de miel, melcocha, turrones obleas, etc. Señoras vendedoras de: cilantro, ruda, albahaca, yerbabuena, epazote etc., que colocaban en canastos que llevaban sobre su cabeza en una base que hacían con una manta muy enrolladita en el centro de su cabeza que les permitía llevar la canasta "en equilibrio" de esta misma forma vendían flores. No había suficiente luz eléctrica y la otorgaban por horas y tiempos determinados, se ayudaban en el alumbrado con quinqués de petróleo o lámpara de gasolina (aquellas de aire).

Como no habían otros medios de entretenimiento como hoy, el tiempo de distracción lo ocupábamos jugando, habían muchas reuniones familiares por diferentes motivos, en tiempo de luna llena salíamos a la banqueta o acera  porque se "veía muy claro", porque no había "aire acondicionado" y así se mitigaba el calor. Algún vecino sacaba la guitarra y se oían cantar en la acera mientras los niños gritaban jugando encantados, cuerda, 1, 2, 3 por mí, escondidas, etc. Nos cuenta una familia que tenían hijos varones y una sola niña que se reunían (los varones) en el traspatio de la casa y jugaban "al box" y cobraban un centavo por ver; llegaban como 6 niños, pero que no lo supieran las mamás porque no les gustaba que se estuvieran pegando.

 También habían muchos eventos de la "hora social" en la que participaban los vecinos declamando, cantando y alguna obra de teatro improvisada. También, ya no tan improvisada, había mucha participación de artistas en las radiodifusoras, como la XEON y XEUE

Nos sentábamos a escuchar cuentos, principalmente de espanto (los contaban los mayores) y ya no queríamos ir a la cama porque teníamos mucho miedo. En tiempo de carnaval se acostumbraba el cascarón con agua perfumada, cerrado con cera negra. Esta costumbre degeneró mucho con el tiempo y se olvidó, porque se volvió grosería lo que antes era diversión.


LAS CALLES
 
Las calles eran empedradas (no todas) y no habían tantos vehículos. Recuerdo y aquellos que lo vivieron recordarán, que la Tercera Poniente (antiguamente llamada Calle Corzo) a partir de la Segunda Norte se volvía como un río, era un caudal que cuando llovía (como llueve aquí en Tuxtla, que hasta su llover me parece bonito) era el momento que esperábamos los niños, ya que esta calle se llenaba tanto, que era una diversión para el barrio. No se como le hacíamos porque nuestras queridas madres no querían que fuésemos a esta calle, concretamente nos decían: "No vayás a la tercera, si van que los acompañe su papá". Pero no siempre era así, se descuidaban y todos los niños estábamos "en la tercera".

En esta calle como les digo la corriente era muy fuerte, (pero qué se sabe de los peligros cuando se es niño) seguramente Dios y como decía mi abuelita tu angel de la guarda te cuida y es cierto porque salíamos corriendo ya que terminaba la lluvia a ver el "corrental" y llevábamos los "barquitos", que habíamos hecho de periodico a verlos correr en las aguas, luego nos disponíamos varios niños sobre la acera para ir recogiéndolos cuando pasaran enfrente de nosotros (si es que los podíamos alcanzar) .... Nunca nadie se cayó.

Luego nos tomábamos de los brazos y "paseábamos las niñas" en medio del agua, aún con la corriente fuerte, era muy divertido. Éramos niños muy libres y traviesos pero nunca fuimos groseros. No nos tenían que cuidar tanto como hoy por miedo a que nos roben o algo parecido. Esas noticias no se conocían y no había televisión, sólo escuchábamos radio. Aún cuando habían casas muy grandes el gusto era reunirse y en muchas ocasiones nos acompañaban los papás, pero no las mamás las cuales siempre se encerraban haciendo los quehaceres de la casa, la comida y todo el quehacer que representaba atender a una familia. Nuestro más profundo amor y cariño a ellas porque era un trabajo muy grande ya que éramos familias muy numerosas.

EL PARQUE, EL TEMPLO Y LA TRADICIONAL FERIA DE SANTO DOMINGO

Originalmente el parque fue el atrio del Templo Santo Domingo, y se le cambió por el nombre de Parque Pimentel en honor del Gobernador Rafael Pimentel de origen oaxaqueño (1899 a 1905). Después se le llamó Parque Juárez (1915), también Parque del Ayuntamiento,  aunque  siempre se le llamó como originalmente fue: Parque de Santo Domingo, que es como se le conoce hasta la fecha.

El Parque de Santo Domingo era nuestra diversión sobre todo en la época de la feria, se acostumbraba la ensarta de flores con la familia de las Mendoza (de la panadería) y en la esquina de la Tercera Poniente y Segunda Norte vivía la familia Maldonado que hacía en su casa la reunión de muchas personas y hacían también la "ensarta de flores", que como todo tuxtleco sabemos que se realiza con flores de mayo, la cual despide un aroma muy agradable. Estas guías de flores se llevaban al templo de Santo Domingo con acompañamiento de "música de viento" o más propiamente dicho "Banda de Música", cohetes y en la madrugada era el rompimiento con celebración de la misa y degustación de tamales de hoja, también llamados "untados" o "tamales de fiesta", café y arroz con leche. Era el 4 de agosto, siempre se nombraba a una comisión de señoras y señores del barrio que fungían como coordinadores de la feria.


El "mero" día, se soltaban unos globlos grandes elaborados con papel de colores. Era un espectáculo observar mientras calentaban el globo, los niños veíamos absortos hasta que se elevaba y se iba por otra parte de la ciudad, con el aplauso de la concurrencia.

El Templo estaba lleno de gente de todas las edades, se respiraba un ambiente fresco con lo verde de los somés llenos de frutas, piñas, plátanos macho, pencas de guineos, cocos y las flores, especialmente la de coyol, que al entrar se sentía el olor de éstas que eran ofrecidas y llevadas en peregrinación de los barrios como el de San. Roque, el Calvario, San Jacinto y otros.

  Se colocaban algunos juegos como palo ensebado, ensarte de aros, también se hacían carreras de bicicletas y luego en la meta que era frente al templo se colocaba un "mecate" con listones de colores y en la punta una argollita, la cual el concursante en bicicleta tenía que "ensartar" (creo que llevaban un lápiz en la mano) en la argollita y el primero que lo lograba era el ganador. Era una fiesta muy alegre y concurrida, especialmente de todo el vecindario.

 Una vecina de aquellas épocas nos cuenta que su hermanito Cheo (como de 10 años), hoy el Señor don Cheo Ramírez, en los días de la feria invitaban a los niños que quisieran concursar con el boxeo que se llevaba a cabo en el parque. Se alborotaba el "muchachitero" y sabe usted cual era el premio?  Ni más ni menos que un sabroso vaso de Choco Milk. Pues resulta que Cheo, su hermanito dijo que iba a boxear, pero que le dieran antes el vaso de Choco Milk (vivo el muchahito) los que estaban organizando la pelea accedieron, pero ¡cual va siendo su sorpresa!, que le van con el chisme a su mamá, ésta se va al parque y cuando estaba ya listo para el boxeo, llega la señora y lo sacó "del pelo", pues no le gustaba que se estuviesen pegando. Pero Cheo nuestro amiguito estaba muy apenado pues ya le habían dado el vaso de Choco Milk  y no quería quedar mal, entonces dijo: "Pero ya me dieron el vaso de..." "¡Que vaso ni que nada...!" Así que ni modo como dice la tuxtleca o el refrán: "Donde manda capitán........"

El parque tenía a un costado el templo que aunque es de construcción muy sencilla, data desde el siglo XVII y el resto que aún a la fecha ocupa el mismo espacio tenía palos de nanbimbo, en medio era de grava roja (¿se acuerdan de las rodillas raspadas?). También habían columpios muy sencillos con sólo una tabla, bien segura porque nos subíamos a ella y a competir a todo lo que diera el columpio. Alrededor estaba "encementado" con unos adornos como de flores, este espacio se llenaba durante la feria con ventas de jocote y nanchi curtido que como sabemos es tradicional en todas las festividades tuxtlecas, dulces de cupapé, mejido, turrones, nuegaditos, chayote hervido, elotes, tamales, agua de tamarindo, gaseosas, raspados de crema y de fresa  etc.

Recordamos que durante la feria de Santo Domingo, del 2 al 4 de agosto, se presentaban algunos "carritos" de publicidad como aquel de "Sonrisal", que era un carrito amarillo y le ponían una pantalla en el techo y nos pasaban  algunas películas. Los niños lo disfrutábamos mucho. 

Con el tiempo se dejó de festejar la fiesta de este barrio con el ánimo de antes. A la fecha este festejo no pasa de ser una celebración de un grupo de personas allegadas a la Iglesia Católica, la cual pasa desapercibida para la mayoría del barrio.  Para estas fechas, agosto de 2004, estas entusiastas señoras están procurando realizar la construcción de un retablo que tiene como tres años de gestión ya que el templo por ser tan antiguo para cualquier arreglo debe intervenir el INAH. Esta construcción va a realizarla precisamente un joven vecino del barrio, el Arquitecto Sergio López Gutú.

 Para mi barrio yo sugeriría rescatar la feria de Santo Domingo, adaptándola naturalmente a la vida de hoy, sin cerrar calles, pero sentirnos dentro de la costumbre sobre todo del barrio; que sigue siendo barrio aunque ya se encuentre muy en el centro. Tenemos un espacio perfecto que es el parque, pues antes salíamos del templo y la mirada se posaba en los árboles en todo el entorno que representa el parque, sin embargo hoy se "topa" uno con una pared, el templo con todo respeto ha quedado "encajonado".

cisamente en este año en el mes de agosto tuve la oportunidad de estar en los "festejos" de Santo Domingo y es una mínima cantidad de personas que participan (a lo mucho unas 10 señoras y dos señores).  Se ha perdido mucho debido a que al templo le han dejado el mínimo de espacio. 

 Primero la pared, bueno ahora el templo se cierra por la tarde; mañana o en adelante se cerrará por completo, es parte de lo nuestro y eso para mi tiene que ver mucho con lo "encajonado" que se siente uno. Antiguamente todo estaba unido inclusive la calle, todo era el atrio. Se me antoja que se veía más bonito. Yo creo que se deben de poner de acuerdo las autoridades para que todos salgamos ganando. Vaya a ver y compruébelo. Por el lado del parque hay una fuente, pero del lado del templo es una antiestética pared que tapa todo el paisaje y esto también, por lógica pueden verlo los jóvenes, no es terquedad de "viejitas".

 La estación de radio: En el ángulo que forma el templo de Santo Domingo al fondo se encontraba la radiodifusora XEON (la voz de Chiapas) fundada por el Ingeniero Enrique Valero Arámbula, la cual ya tenía dos años de existencia y en este lugar celebró su segundo aniversario, el 3 de octubre de 1948, siendo gerente el Profesor Manuel de J. Martínez, y los locutores: Raúl de Alba, Roberto Tobías de Galindo, Ricardo Palacios, Fernando Martínez, posteriormente se integró el locutor Ramón Gonzalo Jiménez y más adelante Romeo Pascacio.

 Era todo un acontecimiento para el barrio y guardamos de ella bellos recuerdos, ya que dentro de sus actividades recordamos las que hacían para los niños dentro del periodo de las posadas y en ese tiempo dirigía como maestro de ceremonias el locutor muy querido aquí en Tuxtla, don Ricardo Palacios y realizaban un programa con la profesora de piano Merceditas Leal, juntaban a un grupo como de 30 niños que cantábamos durante media hora. El programa se trasmitía del 16 al 25 de diciembre. Quebrábamos la piñata y participábamos en aquellos cantos tan bonitos que nos enseñó la señorita. Leal: "Temporada linda y dichosa"  "Despiértame tú por favor",  "Me llaman María" , "Que lindo Arbol de Navidad". En homenaje a la señorita Leal  hemos incluido al final de este escrito las letras de estas canciones para recordar a aquellos que participaron. 

Nos cuenta una señora (niña de 8 años en ese entonces), que estaba muy ilusionada porque de cumpleaños su mamá siempre le regalaba todo su "atuendo" para estrenar ese día. Recuerda muy bien que tenía su vestido celeste de tafeta con un olán alrededor de la cintura, que empezaba muy delgado en la cintura y se iba ampliando ya más atrás con dos bandas que remataban en un gran moño. El vestido estaba colgado y listo" o podría  decirse "guindado"  desde hacía como tres días, le parecía eterno el tiempo que tenía que esperar para ponérselo. Ese día fue a la XEON y la Profesora Merceditas Leal empezó a buscar a alguna niña que hiciera de solista, ella fue seleccionada, dice que se sentía "soñada", su cumpleaños y seleccionada para cantar "solita".

En esa manzana colindante con el parque en referencia vivía la familia del muy estimado y reconocido Maestro don Eduardo Selvas, según los historiadores nos narran que esta casa llegaba del otro lado (o sea la Calle Central). Tambén en esa calle estuvo el Profesor Dosamantes que impartía clases de piano y a la cual asistían muchos niños y jóvenes. En la esquina se encontraba el Jardin de Niños Delfina Rincón antes propiedad de la familia González Corzo y en donde posteriormente fue construido el edificio del PRI. En homenaje al Profesor Selvas, anexamos al final dos de las tantas canciones inspiración de este notable maestro.



LA ESCUELA

En la esquina que forman la Primera Poniente y la Segunda Norte se encontraba ya desde los años de 1899 la Presidencia Municipal que funcionó como tal hasta el año de 1942. Como dato histórico este predio fue originalmente del Doctor Juan C. Saldaña, en el que tenía un consultorio según dicen de tipo hipnótico (1902) y para edificar la Presidencia Municipal se le cambió por otra propiedad en donde después estuvo la Biblioteca del Estado (en la Calle Central Norte y Primera Norte).

 Este lugar fue testigo de grandes sucesos históricos, en el año de 1900 despachó como Presidente Municipal el Doctor Domingo Chanona quien ocupó la presidencia sin estar nombrado oficialmente. Fue hasta los años de 1915 que el Señor Noé Vázquez es nombrado oficialmente el primer Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez. Este edificio siguió albergando a la Presidencia Municipal, fungiendo los siguientes señores como presidentes municipales: el Doctor José Ponciano Burguete, Ingeniero Manuel Paz Contreras, Señor Enoch Araujo, Licenciado Luis Raquel Cal y Mayor, Licenciado José María Trujillo, Licenciado Alvaro Cancino, Señor Mario Culebro, General César A. Lara, Señor Luis Cuesy, Doctor Samuel León Brindis, Ingeniero Eduardo Sánchez Chanona, Señor Abrahan Gamboa, Señor Isabel Calvo, Señor Jesús Martínez, Capitán Gustavo López Gutiérrez, Señor Celso Selvas, Señor Jesús Gamboa, Señor Salvador Morales y el último que despachó en este edificio fue el Señor Fidel Martínez en 1942.

 Más adelante después de funcionar este lugar como Presidencia Muncipal, fue la Escuela Angel Albino Corzo la que se ubicó en este histórico lugar de nuestro barrio de Santo Domingo. Como Escuela de Educación Primaria, que se inauguró el 11 de septiembre de 1942.

 Yo recuerdo que esta escuela tenía al frente dos pinos grandes y un asta de bandera, en donde todos los lunes hacíamos los honores al lábaro patrio.  Para estas fechas ya se había abierto la calle que pasaba enfrente precisamente del parque, hasta la Primera Norte, pues antes todo este "espacio" estaba unido como atrio de la Iglesia de Santo Domingo.

 Nos refiere una señora, (niña de aquellos tiempos), que la escuela tenía la costumbre de hacer estos honores a la bandera no sólo los lunes como decimos en renglones anteriores, sino que en toda fecha conmemorativa a algún héroe nacional o festejos varios, así que había que levantarse muy temprano para


 izar la bandera en punto de las 6 de la mañana. Como eran muy chicos los de 5º. año, como de 10 años, se fue corriendo y cuando ya estaban en  la  ceremonia  empezó  a  darse  cuenta  que  sus  compañeritos se estaban riendo, porque ella, en su rapidez y sueño seguramente, se había puesto el vestido al revés. Ni modo, se sufre desde chiquitos. Dice que le dio mucha pena pero hoy lo recuerda con mucha risa.

Más adelante en este lugar en donde estuvo la escuela, se ubicó la Escuela de Policía, Escuela de Música, anexo del PRI, Casa de la Cultura "Jaime Sabines"  Actualmente este lugar lo ocupa la Casa de la Cultura de Tuxtla.

Hay tantos recuerdos de la "Escuela Albino" como cariñosamente le decíamos. Es de hacer notar aquellos nuestros queridos maestros que impartían las clases como la Profesora Leila Velázquez, hija del reconocido Maestro don Gilberto Velázquez que nos daba el primer año, con qué ternura nos hablaba, así mismo la Profesora Chelito Pereda y qué decir de la Maestra Martha Rodríguez en el tercero y la que también se lleva nuestra simpatía por la forma de dar las clases era la Profesora Toya de Sandoval que daba la clase de historia con muñequitos que dibujaba en el pizarrón  y de esa forma le entendíamos muy bien, como si fuese un cuento. 

Lo mismo la Profesora María Luisa Sánchez de Araujo muy dedicada, invitaba a los niños a su casa a realizar sus trabajos manuales. La directora en ese tiempo era la Profesora Chelito de la Cruz. Me gustaba todo lo de la escuela y cuando nos portábamos mal nos mandaban a la dirección y resulta que nos la pasábamos muy bien pues el Maestro Manuel Montoya (director después de la Maestra Chelito) nos daba muchos libros para que nos pusiéramos a leer; en lo particular a mí me gustaba mucho leer y el Profesor Montoya nos decía: "Lea en voz alta"  y así no "hacíamos trampa".

  Todo se festejaba: el "día del Soldado" íbamos a cantarles las mañanitas al ejército de la 31 zona militar que se encontraba en aquellos tiempos cercano a la Escuela Prevocacional, donde hoy es el Centro Cultural Jaime Sabines. Era muy bonita nuestra participación de niños de primaria, levantándonos muy temprano.

La "Escuela Albino" nos trae muchos recuerdos como aquél de l951, en el cual la alumna Lila Pinto llevó a la Escuela el Primer lugar del Concurso Estatal de declamación, era una emoción muy grande pues a su hermana le tocó "tomarle" las poesías para ver si ya se las había aprendido y terminó también aprendiéndose las declamaciones. 

Primero fue el concurso interprimario que se llevó a cabo en la Biblioteca Pública que se encontraba en aquel entonces frente al Parque Central, a un costado del Cine Alameda. Estábamos todos nerviosos, yo asistí a este concurso y no sabíamos como "implorar" la ayuda sobrenatural que se hacía presente la necesidad, pues no sabíamos mucho de los rezos y una de las compañeras nos dijo: "hagan muchos nudos en sus bandas de sus vestidos (en ese tiempo todos nuestros vestidos tenían una femenina banda que se apretaba un poco a la cintura del mismo material u otro color del vestido terminando en un "moño") diciendo "San Bonifato, San Bonifato, si no gana Lila no te desato" y así haciendo nudos y "amenazando" a aquel santo llegó el final del concurso y ganamos. Como dijo la mosca "ganamos", porque era nuestra escuela.

 Luego se realizó el concurso estatal que se llevó a cabo en el Teatro Francisco I. Madero. Ganó el concurso la representante de Tuxtla, Lila Pinto con las poesías: Reír llorando,  Los motivos del Lobo, La Guaja, México creo en ti, Canto a Chiapas y La guerra civil.

 En la Administración del Gobernador Francisco J. Grajales se inauguró el Teatro al Aire Libre "Bonampak" y muchos recordamos el Ballet "Bonampak con el que fue inaugurado (todo un espectáculo de belleza y arte). Era un lugar que nos parecía muy agradable y en una ocasión le tocó a la "escuela Albino" presentar el Vals Danubio Azul, era una belleza y nos sentíamos encantadas. Unos vestidos muy bonitos y muy "hampones". De las personas que participaron recordamos a: Magda Castañón, Lila y Gloria Pinto, Mely Serrano, Chayito Arzate, y muchas más que se nos van de la memoria. Al acompañamiento al piano, el Maestro Jesús Jiménez integrante del famoso cuartero de los hermanos Gómez, que era nuestro maestro de música.

 El Profesor Romeo C. Zebadúa nos daba deportes, luego fue el maestro Mingo Maza (también vecino del barrio) con las tablas "calistécnicas" que nos llenaban de gusto. Se realizaba como una "competencia", a ver que tabla era la más bonita, la que en muchas ocasiones se llevaban a cabo en la explanada enfrente del Monumento a la Bandera, en el lugar que hoy ocupa el Parque Morelos.



COMERCIO  Y VECINOS DEL BARRIO

En nuestro barrio habían una infinidad de personas que se dedicaban a diversos menesteres relacionados tanto con el comercio, como carpinterías, talleres de herrería, gasolineras o carnicerías. La vida diaria se relacionaba junto con la vida cotidiana de los vecinos pues muchos tenían sus casas y a la vez el sustento diario. Habían también personas muy dedicadas al estudio, a la docencia y las artes. 

Tenemos que hacer un alto en este espacio del presente relato, debido a que por causa de la memoria a estas alturas de nuestra muy querida vida en Tuxtla, no recordamos el total de personas que vivían en este barrio ya que, todas y cada una de ellas merecen nuestro respeto y no es por falta de este valor que no las mencionamos sino porque ya no recordamos con más exactitud a los muy queridos vecinos.

Calle Central Norte

 En la Calle Central (antiguamente llamada Calle del Estado) a partir de la Primera Norte y caminando hacia el norte encontramos: el Cine Alameda, que antes de ser construido e inaugurado en 1940, esta esquina fue testigo en décadas anteriores de eventos y espectáculos públicos, a saber: en 1892 funcionó en este lugar el Circo de los Hermanos Leal, en 1895 el Hotel Porfirio Díaz, en 1900 el Circo Orrín, en 1920 el Teatro Apolo y en 1940 el Cine Alameda. En la actualidad ya no funciona como cine y aquí parece que terminó su trayectoria de "esquina espectacular".

 Del Cine Alameda recordamos que era el de mayor calidad en los años 40. La sala principal tenìa unos cuadros realizados en bajo relieve que cubrían todas las paredes de los costados con imágenes de guerreros indígenas realizando algún sacrificio azteca. Para estas fechas (2004) ya no funciona como tal y se cierra una página más de esta esquina. El edificio existe ocupado por pequeños comercios tipo tianguis. Enseguida de esta esquina se encontraba la Papelería del Señor Toledo Benítez de origen oaxaqueño, papelería que al correr de los años fue víctima de un incendio que terminó con la papeleria y su dueño, "dicen" que allá por los predios en donde está hoy el campo deportivo Sospó fueron a tirar los restos de esta papelería y cuando los niños fueron a "curiosear" encontraron algunos billetes dentro de los restos de libros....  Eso nos pasaba también a nosotros con nuestras travesuras, si por "buena suerte" caía alguna fruta dentro de nuestos predios pues que gusto nos daba, pero luego llegaban a reclamarle a nuestra mamá y nos regañaban mucho, (no sabía ya a nada la diversión). En ese tiempo mucho nos regañaban. Como dijo la tuxtleca "ni modo". De todas formas se los agradecemos, porque sentimos que los queremos mucho por la forma en que nos educaron.

 Siguiendo sobre la Calle Central se encontraba el estudio fotográfico del señor Roberto Marín y su familia, enseguida la familia Maza Gutú con una tienda de abarrotes. También sobre la Calle Central (cruzando la segunda norte) se encontraba la casa del Sr. Enrique Castañón y sus hijos: Rosita, Bethy, Magda, Quena y Ruth. Sobre la misma calle esquina con la Tercera Norte vivía la familia del señor Eduardo Albores y su esposa Luz Gonzàlez de Albores con sus hijos Eduardo Javier, Luz Elena, Amparito, Julio César.  El  hijo mayor de esta familia es el reconocido Profesor Eduardo J. Albores. Cruzando la Tercera Norte se encontraba la propiedad del señor Ciro González y sobre la misma acera y antes de llegar a la esquina el Señor Romualdo Moguel Orantes, llamado familiarmente "don Ruma" y su periódico manuscrito "La Estrellita", al que con el correr de los años se le ha reconocido su esfuerzo por la veracidad y la justicia. Casi al lado la familia del Señor Arzate y sus hijos: Lucy,Tonita, Yolita, Chayito y Jorge.

Primera Calle Poniente Norte
 
Antiguamente a esta calle se le llamó Fray Víctor Maria Flores, más adelante se le cambió por el de Joaquín Miguel Gutiérrez y sin ser un nombre oficial también se le conoció como "Calle del Comercio."

Sobre la Primera Poniente a partir de la Primera Norte y encaminando nuestros pasos hacia el norte: se encontraba la familia de la señora María Palacios que vivía al lado del Templo de Santo Domingo, cruzando la Segunda Norte en la esquina se encontraba la farmacia del Doctor Arturo Culebro. Antiguamente este predio que era muy grande pertenecía a la Señora Carmen Trujillo, en esa misma calle las Señoritas Vázquez con una tienda de abarrotes y su familia el Doctor Vázquez y su sobrino el Profesor Arturo Alfaro.

Ya casi llegando a la esquina sobre la acera derecha de esta calle de la primera poniente se construyó en 1902 una fuente con la cara de un león en bronce. Así precisamente se le llamó "Fuente del León". Esta fuente tenía como objeto el de proporcionar agua al vecindario y también para que los animales que aún en aquella época se manejaban dentro de la población se abastecieran de agua. Frente a esta fuente vivía en aquel entonces la familia de la señora Doña Prudencia Chavarría, abuela del Señor Humberto Esponda.

Para estas fechas también existían otras fuentes que abastecían de agua al vecindario, una en el parque Santo Domingo  y otra frente al Palacio Municipal de aquella época. Más adelante las autoridades  empezaron a prohibir que los animales se estuviesen "paseando" por  estas calles ya que, cuentan que habían unas vacas que no se apartaban de su camino y "solas" llegaban a su destino y según el dueño eran "inteligentes" y entonces el Señor Mario Culebro, Presidente municipal en los años de 1925, le dijo: "Pues aunque sean muy inteligentes o hablen inglés, no pasan ya estos animales por esta calle". No tenemos el dato de cuando se demolieron estas fuentes pero para los años que les contamos ya no estaban (1940).


 Sobre la misma Primera Poniente a partir de la Primera Norte,  en la esquina, se encontraba la "Farmacia de la Salud" del Señor Rubén Fonseca, recordarán muchos que esta familia era muy amable ya que, cuando "nos mandaban" a "la botica" nos invitaban dulces o refresco. Esta farmacia tenía el piso de madera y un mostrador con barrotes y todas las características de aquellas "boticas antiguas", (1948).  

Recordando esta esquina con el correr de los años construyeron el Cine Rex, era un recinto muy elegante con un juego de cortinas que se veía muy bonito. Fue inaugurado con la película Ivanhoe de Walter Scott. La obra arquitectónica estuvo a cargo del Arquitecto Gabriel D´amico también vecino de este barrio. En esa misma calle se recuerda frente al templo la casa de la Señorita Chelito Castañon y en la esquina la Escuela Angel A. Corzo.

 Siguiendo sobre la Primera Poniente y cruzando la Segunda Norte la casa del Señor Prisciliano Molano, luego la casa de la familia Esponda Chavarría y sus  hijos Magally y Humberto. Cruzando la Tercera Norte, la casa de la muy estimada doña Lindita Albores que en las tardes nos daba catecismo a los traviesos del barrio. Contraesquina de esta propiedad más antiguamente vivía la familia del Señor Candelario Ovando, padre de "Fax" Señor José Ovando, el cual tenía formado un conjunto musical con marimba y era muy apreciado.

Segunda Calle Poniente Norte, llamada antiguamente Calle Madariaga.

A partir de la Primera Norte y Segunda Calle Poniente viendo hacia el norte en la esquina (enfrente del Hotel Cano) vivía el Señor Julio Farías, que en ese tiempo recordamos era colaborador  del periódico El Heraldo, su familia la Señora Angelina López, más adelante, Juez del Registro Civil y sus hijas: Sarita, Lupita, Nené, Tere y Julia Angelina. En esta esquina vivía antes la familia Cancino y su esposa la Señora Nacha Huerta, la cual conocimos viviendo enseguida de la familia Farías, sobre la Segunda Poniente. Contraesquina de esta casa (de la familia Farías) nos cuentan que antiguamente vivía la Señora Beatriz Yánez, lugar en dónde más adelante estuvo una pequeña escuela de su familiar la Señorita Elisa Yáñez (que cariñosamente llamaban la niña Yáñez) También en este lugar vivió el violinista Juan Benavides. En la esquina izquierda vivía el Señor René Vázquez, y  también recordamos ya más reciente la pastelería "Mamá Sarita", que antes estaba en la Avenida Central.  

Sobre esta misma calle recordamos a la Señora Marthita Calderón que hacía unos pasteles exquisitos y también vivía la familia del Profesor Carlos Castañón que era profesor de educación física, con sus hijos Hilda, Chabelita, Carlos y Cachita. En la acera de enfrente  vivían las Mendoza, una familia que hacía un pan muy rico, por las tardes nos llegaba a todo el barrio el olor del pan caliente y había que ir por la cazueleja; aquella rica cazueleja y los choricitos, también la cazueleja de azúcar. Al lado de las señoritas Mendoza vivía la familia del señor Manuel Orozco y sus hijos Sarita, Angelita y Manuelito.

Cruzando la Segunda Norte sobre la misma Segunda Poniente en la esquina derecha viendo hacia el norte se encontraba una propiedad del señor Jesús Culebro y más adelante, en ese mismo lugar, se estableció una muy recordada taquería de don Pablo Hernández y sus hijos. Estos tacos eran muy famosos especialmente los de seso.  Ellos se fueron a vivir a otro lugar de la ciudad y en esa esquina de nuestro barrio se localiza actualmente la línea de camiones de "La Colón". 

Recordamos sobre esa misma calle a la familia del Señor Ernesto Bañuelos y su esposa Doña Chepita Chanona y sus hijos: Juan, Ernesto, Humberto, Magui, Jorge y Armando. Ellos tenían un taller muy completo de herrería y torno, así como una tienda de abarrotes, toda esta propiedad la ocupa hoy la línea de los autobuses mencionados.

 En la acera de enfrente de los Bañuelos se encontraba la familia Pinto Mena que tenía una fábrica de jabón llamada "La Victoria" Esta jabonería hacía un muy buen jabón y muchos del vecindario iban con sus trastos a comprar. ¿Saben porque los trastos?  Porque se les regalaba lejía, un líquido muy jabonoso que soltaba el jabón cuando estaba secando, ellos vendían el jabón a diversos pueblos cercanos.  Claro no piense usted mal se vendía ...sin los trastos de lejía.  

Como anécdota nos cuenta esta familia que por los años de 1948 se vinieron abajo unos techos de dos salones de la "Escuela Albino" provocados por un "temblor" y precisamente estuvieron estos salones durante dos a tres meses en la casa de la familia Pinto Mena, mientras componían los techos porque había espacio en donde estaba la jabonería.

Este lugar se localiza actualmente en donde se encuentra el estacionamiento de la Línea de camiones Maya. La familia Pinto Mena la integraban don Moisés Pinto y doña Panchita Mena y sus hijos: Lucha, Lila, Goly, Jorge, Berthita, Fanny, José Luís y Lina.

A un costado de esta familia vivió la señora Florinda Sarmiento "doña Linda", y recordamos a sus hijos: señor Reynold que tenía un estudio de fotografía frente al parque Santo Domingo y el Señor Rodolfo Espinosa, colaborador del periódico el Heraldo; así como su hijas Mely y Lolita. Esta señora Linda hacía unos dulces muy sabrosos como el caramelo de miel y melcocha. 

Al otro costado de la familia Pinto vivía la familia Ramírez Rojas y sus hijos: Eloina, Silvia, Graciela, Luis, Ludivina y Sergio, esta familia se fue de la ciudad. Luego recordamos en esa casa a la estimada familia de los Bátiz: Margarita, Malirú, y Rosita. Al lado de esta familia vivía la del Licenciado Octavio Serrano y sus hijos: Mely y Octavio. Al lado vivía la familia del Señor Jácome, que recordarán los niños de ese tiempo (1950) tenía un trenecito muy elaborado con todo un mecanismo eléctrico que nos gustaba visitar,  y sus hijos La More, Lalo. Enfrente ya en la esquina sobre la Segunda Poniente y Tercera Norte la casa de la familia del señor Julio Gutiérrez que tenía una carpinterìa, sus hijos: Julio, Noé y Margarita.

Siguiendo sobre la Segunda Poniente (viendo al norte) y cruzando la Tercera Norte en la esquina derecha se localizaba la casa de la familia del muy estimado y reconocido maestro tuxtleco el Profesor Oscar Mota Castillejos y su familia: la señora Lucy y sus hijos Oscar y Roger.  Sobre esa misma calle recordamos a la enfermera del barrio la señora Alejandrina, que además era una muy respetable y competente partera, siempre se le recuerda con sus medias blancas y su traje blanco. En la acera de enfrente de la señora Alejandrina vivía una señora que no recuerdo el nombre, que hacía la muy sabrosa leche quemada, hasta la fecha la siguen elaborando sus familiares; así como también tamales y dulces. Más adelante sobre esta misma acera la señora Pancha que hacía tortillas a mano y también dulces y tamales.

La leche quemada se llevaba al mercado "viejo" en donde se degustaba y aún en la actualidad se disfruta este rico postre. Nos han proporcionado otras personas del barrio una receta de leche quemada, que incluimos al final de los anecdotarios. También sobre esa misma calle recordamos a la familia de la señora Juanita Pérez de Palacios que tenían una familia de 11 hijos.

Tercera Calle Poniente, antiguamente llamada Calle Corzo

En la Tercera Calle Poniente con la Segunda Norte se encontraba la familia Maldonado, que como hemos referido en renglones anteriores hacían la ofrenda de ensarta de flores de mayo. Cruzando la Segunda Norte en la esquina se encontraba la casa de la familia de la Profesora Toya y don Tito Sandoval con sus hijos: Fernando, Elsita y Tito.  Enseguida la familia del señor Joaquín Ramírez y señora Eva Narcía (hermana de la profesor Toya), con sus hijos: Joaquina, Blanquita, Esther (Mimisa) y Cheo, el menor. El señor Joaquín Ramírez tenía un taller para reparación de vehículos y una gasolinera que tal vez sea de las más antiguas gasolineras (de una sola bomba)  en Tuxtla.

 Al lado de la familia Ramírez se encontraba la familia del señor José Aguilar Enríquez y su esposa la señora Ermila Meza, tenían un taller de hojalatería, que era todo un taller artesanal; pues el señor Aguilar hacìa toda clase de "trastes" y utensilios de hojalata como charolas para las panaderías, moldes para los panquecitos, regaderas, ollas y otros, al gusto del cliente, de diversas formas y tamaños.

Mucho de lo que había en nuestro barrio era en honor a don Angel Albino Corzo,  La calle se llamaba Calle Corzo y en 1943 se inauguró un puente sobre el río Sabinal, sobre la misma calle con dos arcos y llevó el nombre de Angel A. Corzo.


Primera Avenida Norte Poniente: Llamada antiguamente Calle del Progreso.

A partir de la primera poniente sobre la Primera Norte y "caminando" hacia el poniente; primeramente el predio que actualmente ocupa el Cine Rex (descrito en otro momento), enseguida la familia Salinas Ojeda, señora Calú de cariño, maestra de kinder y sus hijos: Bethy, Dorita y Félix. Recordamos a la familia Mota, que tenía una fábrica de refrescos muy sabrosos el "Beibi Ponch" y agua purificada, ellos eran los Señores, Ricardo, Arturo y Martha. Enfrente vivía la familia del Licenciado López y su esposa Lilia sus hijas Quena y Lupita. Esta familia realizaba un hermoso nacimiento, que nos gustaba visitar en la época navideña.

En la esquina de esa calle viendo hacia el poniente del lado izquierdo se localizaba el Hotel Cano que después se le llamó Gran Hotel España, pero que la gente le siguió diciendo Hotel Cano. Por esas fechas (1928) era de los más elegantes lugares para la realización de muchos eventos sociales. Esta propiedad era del señor Juan Cano.  Este Hotel para los años 40 todavía se conservaba y seguía teniendo su prestigio. Hoy tristemente se encuenta un solar que se ocupa para tianguis de carros o estacionamiento.
 
 Cruzando la Segunda Poniente y contra esquina del Hotel Cano se encontraba la propiedad de señor Pascasio, en esta casa vivió el señor Vicente Pascasio  "Chente Conejo", que en la época de los años 40 fue un personaje muy especial. Muy elegante con su bastón y un puro entre los labios. Describen a este personaje como una persona sumamente pintoresca.

Segunda Avenida Norte Poniente: llamada antiguamente Avenida El Triunfo

A partir de la Calle Central y caminando hacia el poniente estaba: la familia del señor Juan Maza y la Profesora Chepita Gutú y sus hijos, el Jardín de Niños Delfina Rincón, más o menos enfrente del kinder la familia del señor Enrique Castañón, luego el Parque Santo Domingo, enfrente la casa del señor Fernando Vázquez, que tenía un expendio de café molido. Cruzando la Primera Poniente: la "Escuela Albino", enfrente o a un costado de la escuela, en la esquina, la casa del Señor Prisciliano Molano. Enseguida se encontraba la casa de la familia López Sánchez, del Imgeniero José María López Sánchez, Presidente Municipal. Su hermana Lolis. A lado de esta última familia la casa del señor Mario Culebro (Presidente Municipal en los años 1925) y su esposa Tere López de Culebro y sus hijos: Mario, René, Javier, Martha y Tere. Enseguida la casa del Doctor Arturo Culebro; en esa propiedad después vivió el Licenciado Amador Coutiño. Casi enfrente la casa del Profesor Fernando Castañón y su esposa la señora Mely Morell y su familia,  sus hijos: María, Fernando, Chabelita y Oscar, también más adelante vivió en esa casa la familia Gamboa Pinto. 

Al lado de esta casa la familia Alvarado Castañón, enfrente de estas dos últimas casas la taquería del señor Pablo Hernández. Cruzando la Segunda Poniente la familia del Señor Arturo López Poumián y señora Sofía Chavarría y sus hijos: Valentín, Arturo (el güero) José Antonio, Julio César y Beatriz, enfrente había una posada que le decíamos "el hotelito".

Tercera Avenida Norte Poniente, Antes llamada Avenida Auza

Empezando desde la Primera Poniente y "caminando" hacia el poniente, los vecinos: la Señora Lindita Albores, enfrente la casa que ocuparon las maestras Zoilita y Emita Ruiz, en esa casa empezaron su "Academia Ruiz". Familia Vázquez Borraz, la señora Elvira (que cantaba muy bonito en la Iglesia), su hijo Gilberto (Gibe), su hermana Lulú. Enfrente la familia de la señora Alicia Esponda de Cifuentes y sus hijos: Alicia y René, al lado de esta casa la familia De Paz, el señor Alejandro su esposa y sus hijos: Lilia, Velia y Manuel. Más o menos enfrente de esta casa la familia del señor Glafiro Vleschower y su esposa Lolita. Al lado y ya en la esquina la familia del Profesor Oscar Mota, su esposa Lucy y sus hijos: Oscar, y Roger, enfrente de esta esquina la familia Gutiérrez. 

Cruzando la Segunda Calle Poniente recordamos a la familia Jácome, familia del Señor Eliseo Ramírez y su esposa Mely Infante, y al lado, más o menos la casa del Profesor Domingo Maza. A la mitad de esta calle se encontraba una ermita que era muy visitada por los vecinos y se celebraban muchas fiestas, sobre todo al Cristo que era una imagen "de bulto" muy grande. Esta ermita se encontraba dentro de la propiedad del señor Manuel Paz y señora Florentina Albores. Tenía un gran "palo" de nanbimbo enfrente y nos cuentan sus nietos que era un buen pretexto el árbol porque estaba muy grueso su tronco y corrían alrededor de él "huyendo" de la corretiza cuando era el "Sábado de Gloria".

Cruzando la Tercera Poniente  se encontraba una peluquería, en la esquina cuyo dueño era muy popular en el vecindario, le llamaban El Boston. En esta peluquería se reunían muchos jóvenes (no había aquello de "unisex") y se convertía por las tardes en una alegre "tertulia", enseguida la familia del señor Salvador Paz y Señora Eglantina Chacón  sus hijos: Zoila, Armando, Rubén, Salvador, Amparito, Manuel y Flor de María. Esta familia tenía una panadería, eran famosos en el barrio: El marquezote, el "pan francés" y "las yemas" etc.

En resumen era un barrio de vecinos amables, alegres, y sobre todo de gran calidad humana y diversidad.


 Todos somos importantes en un barrio, en una ciudad. Lo importante viene de los valores, de la honestidad y de la amistad. Valores que con el tiempo son los que verdaderamente perduran, porque,  al enterarme de algunos aspectos de su vida principalmente los de alegría, uno se da cuenta de que todas y cada una de las familias han dejado una huella muy grande en sus descendientes, por la forma en que se expresan. Esa es la verdadera trascendencia: vivir o seguir viviendo en los que van continuando la estirpe y el carisma de cada familia.

Por esa razón quisiera con todo el respeto hacer una lista sencilla de los vecinos la cual no será completa hoy, pero afortunadamente hay mucha voluntad para completarla lo más pronto posible, pues la razón principal de este trabajo es valorar la vida diaria, el devenir de los acontecimientos el recordar lo bonito, lo alegre de un barrio, que sigamos conservando "algo" de lo mucho y bello que tenemos cada una de las personas para dar y dejar en los demás: nuestras tradiciones, nuestras costumbres y así dejar la huella, que debe de enorgullecer a los que son los jóvenes y niños de hoy y que serán los ciudadanos del mañana. Preocuparnos más por el ser que por el tener que es la tendencia de estos tiempos.

En lo particular yo no estoy peleada con el progreso, me encanta la modernidad, como este trabajo por ejemplo tan a gusto con una computadora, cosa que no se podía hacer antes, si no que le pregunten a don Ruma o a tantos que lucharon con sus plumas de tintero. Eso es muy bueno, pero sin dejar lo que nos da la identidad en este caso de tuxtlecos. Que a gusto ver noticias cómodamente sin estar pegada a un radio que a veces "se iba" la señal.

Tantas y tantas cosas que se han mejorado para nuestra comodidad en la actualidad y todo lo que vendrá, pero sinceramente hemos perdido mucho de lo que si deberíamos de defender.   Queremos que todo lo haga "la autoridad", "es....que el Gobierno…" "es que..." Es que somos todos y cada uno que hemos hecho a un lado estas tradiciones, no tiene nada de malo comerse hoy un elegante dulce empaquetado,  pero hoy por ejemplo que difìcil es encontrar aquel dulce que se le decía "africanos"; yo los estuve "rastreando" pero "dicen" es que ya murió la señora  que los hacía. ¿Que pasó?  De eso me quejo a mi me gustan las recetas de estos manjares, ¿pero saben? nadie comparte sus "secretos" y se los llevan a la tumba y con ella la tradiciòn de muchos años, tal vez de decenas de ellos son dulces que sólo aquí podemos conseguir.

Se acuerdan del chile chimboroto que es ingrediente primordial para el "cochito"? ya no se consigue. Pero bueno yo me uno al cronista Gustavo Montiel sobre sus sugerencias que hiciera hace ya aproximadamente 40 años y no las tomaron en cuenta sobre las calles: poner en una plaquita el nombre de la calle de hoy y la de antes. 

Yo sugiero que hubiera un lugar bonito no de toscos y antiestéticos puestos en donde pudiéramos encontrar estos dulces y comidas tuxtlecas, a lo mucho tienes que ir al mercado "viejo" y comer ahí parada sin ninguna comodidad estas delicias. Y curiosamente la gente mayor es la que busca estos "antojos" y son los que menos pueden estar parados, hay que ver la realidad.

Este lugar puede ser el Parque Santo Domingo y degustar el arroz con leche, la leche quemada, la gran variedad de dulces, hacer en suma un lugar que sea un centro turístico para propios y extraños.  Se nos hace más fácil dejar todo y ver como van agonizando las cosas. 

Vaya, usted que vivió la feria de Santo Domingo y verá tristemente como agonizan no sólo la feria y las tradiciones sino que principalmente el templo que es tan antiguo, tiene el mínimo de espacio.

Cómo nos agradaría a muchos que somos vecinos del barrio, viejos y jóvenes que se pusieran de acuerdo las autoridades eclesiásticas y municipales para que se rescatara "algo" de lo mucho que hemos dejado morir.

También hay que reubicar esas líneas de camiones, sin dejar de oír sus razones que también parecen lógicas. ¿Pero como está la calle? Llena de baches por el peso de tantos camiones ¿y el ruido?, ¿El tráfico? Hay que ponerse de acuerdo porque esto es un problema de mucho tiempo. 


Personas y personajes de mi barrio

El Profesor Fernando Castañón Gamboa, que como todos sabemos fue cronista de nuestra ciudad y fue muy reconocida su trayectoria como maestro de la prevocacional, literato y escritor.
El Profesor Oscar Mota, muy distinguido maestro en la primaria Camilo Pintado, maestro de Biología, Historia de México y Universal, en el ICACH, Instituto Tuxtla, en "La Prevo" y también escritor muy reconocido.

El Profesor Eduardo Selvas, distinguido maestro autor de inumerables himnos y canciones chiapanecas.

El Ingeniero José María López Sánchez, distinguido político,  Presidente Municipal de 1986-1988  y cronista distinguido.

El Licenciado Octavio Serrano, que fue Secretario de Gobierno.

La Señora Mely Serrano distinguida damita y su hermano Octavio.

El Licenciado Juan Bañuelos, escritor y poeta muy reconocido, catedrático de la Universidad del Estado de Tlaxcala.

Los señores Ernesto, Humberto, Jorge y Armando Bañuelos, muy queridos vecinos.

El Señor Julio Farías, periodista y colaborador del periódico El Heraldo y su esposa Angelina López, Juez del Registro Civil.

El Profesor Eduardo J. Albores, distinguido maestro de Historia Universal y otras materias en el ICACH, Escuela Normal y otras.

Las Señoras Luz, Amparito, y Julio Albores, hermanos del Profesor Eduardo J.Albores.

El Sr. Mario Culebro, Presidente Municipal en el año 1925.

La Profesora Toya de Sandoval,  maestra de la Escuela Angel A.Corzo. Su esposo el Sr. Tito Sandoval y sus hijos Fernando, Elsita y Tito.

La Profesor Chelito Pereda, maestra de la Escuela Angel A. Corzo que era vecina del barrio.

El Doctor Arturo Culebro, médico muy amable y siempre disponible para los vecinos.

El Licenciado Amador Coutiño, conocido notario de la ciudad.

La Profesora Chepita Gutú de Maza, maestra de Economía Doméstica, de la Escuela Normal y Secundaria ICACH.

El Señor Daniel Toledo Benítez, dueño de la librería "La Barata".

El Señor Roberto Marín empresario en la industria de la fotografía.

La Señora Tere López de Culebro, esposa del Señor Mario Culebro.

El Señor Joaquín Ramírez, dueño de la gasolinera del barrio y su esposa la Señora Eva Narcía.
 
La Profesora Blanquita  y su hermano Eliseo Ramírez.

La Doctora Esther Ramírez, casada con el Arquitecto Julio Cifuentes.

El Señor Ernesto Bañuelos y su esposa Chepita Chanona, infatigables en su trabajo y educación de sus hijos.

La Señora Margarita Bañuelos, casada con el conocido locutor Ramón Gonzalo Jiménez.

La Señora Lucy Ruiz de Mota, esposa del Profesor Oscar Mota Castillejos.

La Señora Alicia Esponda, empresaria dueña de la "Casa de las Novias", en el centro..

El Señor René y Alicia Cifuentes Esponda (Chata).

El Señor Glafiro Vleschower y Señora Lolita tenían una tienda muy cerca del mercado "viejo" llamada "La Lagunilla".

El Señor Moisés Pinto Cerón y Señora Panchita Mena de Pinto, empeñosa familia para lograr la educación de sus hijos.

El Señor Jorge Pinto, Contador y Maestro de Inglés de la UNAM.

La Señora Lilia Paz, distinguida por su talento en la música y su hermana Velia.

El Señor Julio Gutiérrez y sus hijos, hombre de trabajo en una carpintería.

La Señora Juanita Pérez de Palacios y su familia.

La Señora Lolis López Sánchez, distinguida dama y profesora.

El Señor Gilberto Vázquez Borraz, distinguido profesor normalista y cantante (canta el difìcil vals Tuxtla con su letra completa).

La Señora Marilú Vázquez Borraz, hermanita de Gibe Vázquez, empleada de la Reforma Agraria.

El Señor Humberto Esponda, distinguido empresario del Hotel y Mueblería Esponda.

La Señora Magally Esponda Chavarría, distinguida damita de la sociedad.

La Señora Lindita Albores, hace honor a su nombre por sus enseñanzas del catecismo.

La Señora Alejandrina, enfermera y partera responsable.

La Señora Marthita Culebro, muy distinguida dama de la sociedad, empleada de la Secretaría de Agricultura y de la Reforma Agraria.

La Señora Tere Culebro, distinguida damita y empleada actual de las Oficinas de Bienestar Social Municipal.

Las Señoras Hilda, María, Cachita, y Carlos Castañón, guapas y distinguidas damitas.

Las Señoras Rosita, Bethy, Magda, Ruth y Quena Castañón, damitas de la sociedad.

El Señor Pablo Hernández y su esposa Ma. Elena Cancino, distinguidos por sus ricos tacos.

La familia del Señor Pablo Hernández: Rosa Aurora, Gloria, Rafael, Pablo, Antonio, Manuel, y Ernestina una familia muy trabajadora.

Las Señoritas Vázquez, tenían su tienda de abarrotes (muy cerca de la escuela).

El Doctor Vázquez, Dentista de profesión, sobrino de las Señoritas Vázquez.

El Profesor Arturo Alfaro, Maestro de educación primaria, sobrino de las Señoritas Vázquez.

La Señora Sarita Farías casada con el Señor Ricardo Mota.

La Señora Lupita Farías, casada con el  Contador Federico Salazar Narvaez.

La Señora Magdalena Farías, esposa del contador Emilio Salazar Narváez.

La Señorita Tere Farías, infatigable empleada de la Secretaría de Agricultura.

La Señora Julia Farías, esposa del Doctor Luis Beltrán Sierra.

La Señora Nacha Huerta vecina que recordamos que mucho salía a su puerta a tejer.

El Señor René Vázquez.

Sarita de Suárez, dueña de la pastelería "Mamá Sarita" sus hijas Sara y Aurea Suárez.

La Señora Marthita Calderón, hija del Profesor Mauro Calderón y vecina del barrio.

La Familia del Señor Manuel Orozco y sus hijas: Sarita, Angelita y Manuel.

Las hermanas Mendoza, dueñas de una panadería.

La Señora Luz María Pinto Mena, infatigable empleada de la Reforma Agraria casada con el Ingeniero Juan M. Soto Aguilera.

La Señora Lila Pinto casada con el Señor Noé Gamboa, campeona de declamación en su niñez.

El Señor Valentín López Chavarría.

El Señor Arturo López Chavarría.

La Señora Beatriz López Chavarría.

El Señor Alejandro de Paz y su familia.

El Señor Salvador Paz y Señora Eglantina Chacón, tenaz familia trabajadora.

El Señor Manuel Paz y Florentina Albores. Alegres personas del barrio, dueños de una ermita muy recordada.

El Profesor Mingo Maza, instructor de educación física.

Personas conocidas por su sobrenombre: "don Ruma", "Chente conejo", "Fax", "El Boston" y "Jonás".

Gloria Pinto, profesora de educación primaria y contador de C.F.E. casada con el Señor Fabián Rivadeneyra, pintor por afición.

Mis disculpas por las omisiones..... involuntarias naturalmente.


¿Qué más les puedo contar? Seguramente nos acordaremos de otros muchos detalles y anécdotas que por lo pronto escapan a nuestra memoria.

Ahora todo está cambiado en mi barrio pero me doy cuenta de que no morimos del todo. Todos dejamos una huella y esa.....es indeleble.  Al cerrar este trabajo de nuestro barrio vuelvo a pensar que aquello que nos da alegría, aquello que nos da trizteza, aquello que nos llena de gozo al recordar nos hace vivir y también nos llena... para siempre. 

Dedico este trabajo a Dios N. S. que nos da la vida y nos da la oportunidad de reír, de atesorar, no sólo años, sino bellos recuerdos pues como se dice: "Recordar es vivir". Con todo mi amor a mi esposo, a mis hijos, a mis nietos, a los nietos de mis nietos,  a mi yerno y al que no conozco, a mi nuera,  así como a todos mis amigos, mis maestros, mis compañeros de escuela y de trabajo, mi generación de maestros, mis vecinos, mis familiares, mis vecinos de hoy y..... los vecinos del ayer.

Este trabajo ha sido una gran experiencia y ojalá que sirva para pasar un buen rato sobre todo para aquellos que vivimos en nuestro muy querido barrio de Santo Domingo.  En muchos renglones reí, en otros canté, en muchos suspiré y en otros me entristecí, pero... ¡Ni se imaginan lo que me divertí!

Y day ¿Te vas a poner a llorar?,
dejálo pá mañana, si te ponés a llorar otro uno
no te hago tu blanquillo con camarón seco.....
tu manzanillita con dulce, o tu garbanzo....
o si querés tambien tu chile "en relleno" ¡¿que querés?  

Gloria Pinto de Rivadeneyra

NEXOS


CANCIONES NAVIDEÑAS
(Enseñadas por la Señorita Merceditas Leal)


Temporada tan linda y dichosa
Que debemos todos disfrutar,
Ofrecer esta fiesta a los niños
Que de lejos nos van a escuchar.

Yo no sé (bis) que será (bis)
Lo que me hace reir y cantar
Y cantar.
Ha de ser (bis) el pensar (bis)
Que todos nos van a acompañar.

Me llaman María.
Me llaman María, María la
Pastora, y dulce alegría
Llena mi existir.
El sol y la luna, el viento y
Las flores, me dicen primores
Que animan a vivir.

Ya se va al bosque la pastrocilla
Y su rebaño con ella va
Y a la mas blanca blanca, ovejita
Ella en sus brazos, la llevará
La .....llevará.

Oh Santa Claus, Oh Santa Claus
Te quiero conocer
Cuando vengas a verme durmiendo
Estaré.
Despiértame tú por favor.


HIMNOS QUE NOS ENSEÑABAN EN LA ESCUELA:

Himno a la Madre

En este día madre querida, vengo a ofrecerte mi corazón, porque tu has sido bien de mi vida, todo mi encanto mi adoración. Madre querida, madre del alma, sólo tus besos me dan calor, madre querida dame la calma, dame la dicha,  dame tu amor.


HIMNO A LA BANDERA
(Del Profesor Eduardo Selvas, vecino del Barrio de Santo Domingo)

Absorto mis ojos te ven ondular, ¡Oh! hermosa Bandera tricolor, por eso exitado con tu santo amor ofrezco devoto mi cantar, la Patria orgullosa te erigió un altar donde arde perenne nuestro amor y en el fuego sagrado que es nobleza y es amor el cual ni el más osado ha de apagar.  También Chiapas de México querido fiel girón su voz alza pletórica de intenso y grato afán, para honrarte y decirte que tus hijos te amarán mientras vivan con gran veneración. Chiapanecos juremos guardar fidelidad para así con justicia su cariño merecer y entre tanto marchemos sin pensar retroceder procurando por su felicidad.

EL SOSPÓ
También de la inspiración del Maestro Selvas:

Entre las flores que a Tuxtla linda la
primavera gentil brindó, luce su estambre,
color de guinda, la llamativa flor del Sospó.

Como el penacho de Moctezuma,
Bravo guerrero de aire marcial,
Así es su estambre, cual roja pluma
Luce en la márgen del Sabinal.

INDITA DE CERRO HUECO
Del Maestro Emilio Lomelí

Soy india nacida y criada en las
Verdes faldas de cerro hueco,
Fue mi cuna de humildes carrizos
Y adornada de amarillo candox.

El arroyo que murmura es mi canto que
Llega a mi cuna al nacer,
A la sombra de los mangos,
Dulce abrigo a mis sueños de amor.

Son elotes y son frutos los que
Traigo a vender si usted quiere comprar
Estan buenos, son baratos,
Son de Tuxtla y del Mactumactzá

Es mi novio un fornido tuxtleco
Que en la fiesta de Santo Domingo
Al compaz de sonoras marimbas,
Me prometió que iba a ser
Su mujer.

Son tortillas y son frutas las que vengo
A vender si usted quiere comprar

Estas canciones me las enseñó el maestro Manuel Martínez a quien agradezco principalmente el don de gentes que tiene y gracias por eso y por más.

HIMNO A DON ANGEL ALBINO CORZO

Chiapanecos que se oiga el himno, potente brillante y límpido, que cante nuestro cariño nacido  al proser de gran valor,  que supo en tremenda lucha vencer a la negra insurrección, la que quiso en días no lejanos hacernos eclavos de su ambición. Angel Albino Corzo es el heroe, digno de todo nuestro amor, nadie en Chiapas olvida su gloria que alcanzó con su espada y valor, protestamos ante su memoria, bendigamos su afán de libertad y su nombre que esta en la historia veneremos con nuestra canción.

HIMNO A LA RAZA

Surja por fin la raza potente y vigorosa, la raza que altiva avanzando  esta alcanza ya la cumbre feliz y esplendorosa que  el mundo ante su marcha al fin se postrará., que el mundo ante su marcha al fin se postrará. 

DE NIÑOS CANTAMOS EL HIMNO A LA ESCUELA

Mi Escuelita, mi Escuelita yo la debo de cuidar para que se vea bonita y la tengan que admirar, mi escuelita, mi escuelita yo la debo de cuidar para que se vea bonita y la tengan que admirar. A mi escuela limpiecita siempre, siempre he de tener porque es linda, mi escuelita donde tanto he de aprender, mi escuelita mi escuelita yo la debo de cuidar para que sea vea bonita y la tengan que admirar.

RECETA DE LECHE QUEMADA

Un litro de leche "bronca"
Unas rajas de canela
5 cucharadas de azúcar
4 cucharadas de harina de arroz (antes se hacía de arroz molido en casa)
4 yemas de huevo

Se pone a hervir la leche (apartando una taza) con la canela y el azúcar.  Cuando está a punto de hervir se retira del fuego y se licúan los siguientes ingredientes: el harina, las yemas y la taza de leche.  Se vuelve a colocar en el fuego la leche y se le va dejando caer en forma de hilo lo licuado moviendo enérgicamente para evitar que se hagan grumos.  Se aparta del fuego y se llenan los vasitos y enseguida se les pone azúcar por encima y se "queman" con un quemador de mano (se ponen a calentar) y se acerca a cada vaso y con esta operación "se quema" el azúcar y toma un color "quemado". ¿Se entiende? Hay que probar a hacerla porque antes se hacía también de maíz.

He cocinado esta receta y a mi modo yo le cambiaría el azúcar por una lata de leche condensada, sale más sabrosa.   

¿Alguien conoce la receta de los "africanos"? Me gustan mucho pero son difíciles de conseguir.



BIBLIOGRAFIA

Las Viejas calles de Tuxtla.-Gustavo Montiel 1974
Tuxtla al Tercer Milenio- Prof. Manuel de J. Martínez 1998
Bosquejo Histórico de Tuxtla Gutiérrez. José Luis Castro Aguilar.
Aquel Tuxtla- José María López Sánchez.
Monografía del Mpio. De Tuxtla.  H. Ayuntamiento. 1988.

Mi gratitud a las siguientes personas que aportaron sus anecdotas y recuerdos:

Jorge y Luz María Pinto Mena, Margarita Bañuelos de Jiménez, Amparito Paz Chacón, Señora Lucy de Mota y su hijo Roger, Señora Teresa López de Culebro y Señora Amparito Albores.

Especial gratitud a mi esposo, el Sr. Fabián Rivadeneyra Ramírez, por tan invaluable apoyo.

Modificado el ( jueves, 06 de octubre de 2005 )