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Delicias de Chiapas PDF Imprimir E-Mail
escrito por Administrator   
jueves, 26 de noviembre de 2009
ImageQueridos y amables lectores de esta página.  En abril de este año tuve el honor y el gusto de recibir el primer premio otorgado por el Patronato de la Feria San Marcos Tuxtla Gutiérrez 2009 llamado “Delicias de Chiapas”

Dentro de la convocatoria se invita a todos los ciudadanos que quisieran entrar al concurso sobre recetas tradicionales chiapanecas y describiendo como y desde cuando conocemos dichas recetas y la historia de la misma.
Les comparto estas recetas y la historia de ellas, con las que obtuve el primer lugar en estas fiestas al Santo Patrón de Tuxtla Gutiérrez:  San Marcos.
Participé con el seudónimo “juguito de piña”  Espero les agrade.

TURULETES DE ARROZ
                        Seudónimo: Juguito de piña
Ingredientes:
1/2   kilogramo de arroz tostado en comal y molido muy fino
Una taza de azúcar, molida en procesador o molino
2 cucharaditas de canela en polvo
4 huevos
2 huevos duros (se usan únicamente las yemas)

250 gramos de manteca de cerdo
1/4 cucharadita de sal.
Un cuarterón de queso chiapaneco de crema y de la mejor calidad seco y rallado.  Esta cantidad llamada “cuarterón” por los tuxtlecos es la cuarta parte de un queso cuadrado grande.

Modo de hacerse: En un comal se tuesta el arroz a que tome un color dorado, se muele en procesador o en el molino,  asimismo se muele por separado el azúcar. Tiene que quedar lo mas fino posible. Enseguida se bate la manteca hasta el punto de que le salgan burbujas, se aumenta la taza de azúcar, se sigue batiendo, se aumenta el arroz molido,  los huevos, la canela, la sal, las yemas cocidas muy bien trituradas y por ultimo el queso seco.  Se amasa con las manos y se extiende sobre una mesa o tabla enharinada, formando un rectángulo de más o menos 1.5 centímetros de
grueso.  Se van cortando los turuletes en forma de rombo o al gusto.  Se hornean durante 20 minutos a 180 grados o hasta que tomen un ligero color dorado.
Algunas modificaciones que se le han hecho a la receta de acuerdo a los avances domésticos: El arroz debe de tostarse en un comal de barro, hoy lo tostamos en un sartén “teflón” y queda perfectamente.  La canela en otros tiempos no había molida, y se anexaba al arroz para molerla.

 La molienda siempre se ha hecho en un molino comercial de los que ya quedan pocos en Tuxtla pero también puede hacerse en un procesador de alimentos cuidando de que quede muy fino.  También hoy mucho se nos ha recalcado no usar grasa animal porque contiene “colesterol” así que podemos cambiar la manteca de cerdo por manteca vegetal.  

HISTORIA:
 Esta Receta es muy antigua. Yo la conozco desde hace mucho probablemente unos 60 años. Mi abuelita que es originaria de Juárez Chiapas, se vino con su hijo menor Víctor a Tuxtla en los años de 1946 y ya no volvió a su tierra en virtud de que Víctor se estaba abriendo paso en Tuxtla.  Ella vivía en la primera calle poniente a la altura de donde esta el hospital regional, que viene siendo la novena sur.

En ese tiempo nos contaba que el hospital tenía una sección de enfermos mentales y se asomaban a las ventanas y que la gente les tenía
miedo sin razón alguna.  A nosotros de niños nos contaba de este hospital, pero ya no lo conocimos.
Cuando mi abuelita hacia los turuletes era día de fiesta e indudablemente íbamos a visitarla.  


Estos turuletes no siempre los hacia porque no es como hoy que tenemos más aparatos domésticos que antes, ya que, se tenia que llevar al molino el arroz y la canela no existía en polvo pues también se le incorporaba al arroz y se molía todo junto.  A nosotros nos encantaban estos turuletes pues se deshacen en la boca son riquísimos y decía mi abuelita que ella los aprendió de su mamá la cual era muy estricta.  Dice mi abuelita que a ella les enseñaban pero no con tantos adelantos como los que tenemos hoy: La familia de mi abuelita vivía en un rancho y menos que hubiesen hornos adecuados  y horneaban directamente en el fogón: Colocaban una lámina o alguna tapa vieja de olla con brasas y la colocaban encima del molde el cual también estaba sentado encima de brasas.  De este modo tenia fuego por debajo y por encima y se horneaba muy bien….pero representaba mucho trabajo.
Precisamente mi abuelita que llevaba el nombre de Flavia Serra Ramos era familiar del distinguido y brillante  Maestro Andrés Serra Rojas, chiapaneco oriundo de Pichucalco y cuando en alguna ocasión llegó a su
tierra natal pidió le sirvieran los famosos turuletes de arroz tan apreciados por los pichucalqueños.  Mi mama los aprendió a hacer y nos mandaba al molino para que molieran el arroz, el azúcar y la canela, tenia que quedar muy fino, es de lo que me acuerdo que nos recomendaba mucho que si lo



veíamos muy entero que por favor el molinero le diera otra vuelta.  De eso sufríamos por cierto los niños, nuestras madres eran muy exigentes
con nosotros y si no les gustaba algo nos mandaban “a devolver”…vaya era muy difícil esto para nosotros…pero había que obedecer y como dice la tuxtleca….”ni modos”…

CREMOSA  DE YEMA
Ingredientes:
1 litro y medio de leche
1 raja grande de canela
1 taza de azúcar
5 yemas de huevo
1 sobre de maicena sabor vainilla.
Pasitas para adornar
Canela en polvo para adornar.
Modo de hacerse:
Se pone en una ollita la leche a que hierva (se aparta una taza) cuidando de que no se tire, se le aumenta la raja de canela.  Cuando va a hervir la leche se le baja el fuego se aumenta el azúcar y  se deja hirviendo durante aproximadamente 10 minutos.  Enseguida se baja un poco la flama, se


separa la raja de canela se mueve desde el fondo y se le aumenta lo siguiente que habrá de licuarse: Las yemas, la taza de leche que apartamos y la maicena sabor vainilla; se va incorporando poco a poco sin dejar de mover para evitar que se formen grumos.  Una vez que haya espesado se coloca en un refractario o cualquier molde o también en moldes individuales, se espolvorea la canela y las pasitas por fuera.  Queda deliciosa.
De acuerdo a la época antes no habían tantos productos como hoy pues hoy podemos cambiar la lecha común por una lata de leche condensada un litro de leche común y se suprime el azúcar, queda muy sabrosa la cremosa.  Antes también la maicena solo se conseguía la antigua sin sabor, hoy podemos disfrutar de muchos sabores aunque nosotros preferimos para la elaboración de este postre, siempre la de sabor vainilla.
HISTORIA:
Esta receta es de uso común en la familia. La conozco desde mi infancia, (1950) mi madre la preparó por diferentes motivos.
Sobre este postre,  nos contaba mi mama que en un temblor que se sintió bastante fuerte aquí en Tuxtla por la noche de algún día se cayeron los techos de dos salones de la Escuela Primaria Ángel Albino Corzo, la cual se ubicaba frente al parque de Santo Domingo.

Mi casa era muy grande, se la daba en renta a mi papá el señor Alejandro Paz y ahí en esa casa estuvo originalmente una de las primeras fábricas de jabón de Tuxtla que mi padre bautizó con el nombre de “Jabonería La Victoria” pero para estas fechas del derrumbe del techo de los salones de la Escuela ya no estaba la jabonería y habían grandes espacios  vacíos en donde se fabricaba el jabón.
 La Directora Chelito de la Cruz, le pidió a mi mamá que por favor les facilitara dos salas grandes que tenía la casa y dar las clases a los niños mientras componían los techos, la casa estaba ubicada a una cuadra de la Escuela, precisamente en donde se ubicaron más adelante los ómnibus Cristóbal Colón.
 Para mantener el orden dentro de los salones no salían a recreo en la Escuela sino dentro de la casa que contaba también con un muy amplio patio, singular característica de las casas de aquellos tiempos y todos los

niños jugaban  felices en el patio, ya que habían varios árboles de nanbimbo y mi papa colocó varios columpios para que divirtieran los niños.
La Directora le dijo  a mi mama que porque no elaborada algunos dulces para venderles a los niños y se le ocurrió hacer esta cremosa de yema que siempre nos la hacía para nosotros.  La cremosa la ponía en


platitos chiquitos ya que, en ese tiempo no había platos desechables.  Mi mama consiguió platitos pequeños muy curiosos pues eran de peltre y luego los niños los tiraban y muchos se encontraban muy “pelados” o despostillados del peltre.  A los niños les gustaba mucho la cremosa de yema y fue, dice mi mama cuando pudo hacer algo para “vender” ya que siempre estaba cocinando pues éramos 8 hijos y ya se pueden imaginar….cuanta comida….las mamas de antes eran muy trabajadoras y con tantos hijos se las veían “negras”
Un personaje muy querido por muchos en el Barrio de Santo Domingo es el distinguido ingeniero José Ma. López Sánchez quien en algunas ocasiones  nos comenta que el fue uno de aquellos alumnos que vivieron la aventura de tomar clases fuera del lugar tradicional de la Escuela.
Entre otros recuerdan también a Fernando Castañón Morell, hijo del distinguido maestro tuxtleco Don Fernando Castañón Gamboa, también el
arquitecto Fernando de la Fuente España, hijo de un muy distinguido tuxtleco el doctor José Mª. De la Fuente.  En aquellos tiempos (aproximadamente 1950) las escuelas eran instituciones en las que nos inscribíamos todos pues no existían escuelas particulares y de este modo asistían de todas las clases sociales.

Fue poco tiempo que estuvieron los salones en mi casa, pero fue una bonita temporada que muchos que la vivieron la recuerdan con mucho cariño ya que, mi mamá hacía también nuegaditos y dulce de leche….pero esas son otras recetas….hummm. de solo recordarlas aparte de nostalgia también se “me hace agua” la boca.

PANETELA
Ingredientes:
3 tazas de harina cernida
2 cucharaditas cafeteras de polvo para hornear
400 gramos de mantequilla
6 yemas de huevo
4 huevos enteros
Taza y ½ de azúcar
1 taza de leche
Modo de hacerse: En un recipiente se coloca la mantequilla derretida, se le aumenta el azúcar y se procede a batir con batidora eléctrica en posición mediana, enseguida se le aumentan las yemas y los huevos, se sigue batiendo y se le va aumentado poco a poco el harina y el polvo para hornear, se va intercalando la leche.  Se sigue batiendo hasta lograr una pasta suave.  Se coloca un molde para panetela que no sea muy hondo

colocando grasa en el fondo y un papel de estraza para que no se pegue.  Se hornea a 200 grados hasta que la superficie este dorada.  Si se prefiere puede aumentarse azúcar por encima antes de hornear.  Listo.
HISTORIA.
A mi familia siempre le ha gustado la cocina y todas las hermanas y hermanos (somos ocho !!!) conocemos las recetas familiares y son muchas las que nos unen y que disfrutamos en motivos especiales u otras que son sencillas simplemente las disfrutamos cualquier día de la semana en casa.
La panetela es una receta sumamente familiar y de mucho arraigo en la familia. Se de ella desde la primaria en la Escuela Angel Albino Corzo (1948)  La disfrutamos en cualquier ocasión y por motivos diferentes y también mucho la hacemos cuando vamos a visitar a otra familia y amigos.  Esta es una bonita costumbre que nos inculcaron nuestras madres, de hacer
visitas pero no con las manos vacías. Es una costumbre del Tuxtla de antes. Esta receta es tradicional y gusta mucho a los niños y prefieren ellos que se les ponga azúcar por encima y la comemos con café o con chocolate.  Por cierto cuando éramos niños al terminar de batir la panetela nos “peleábamos”  la cuchara de madera y el utensilio donde se había batido pues nos gustaba comer la pasta cruda.
Hay una anécdota sobre esta receta y es la siguiente: En una ocasión cuando tenía 11 o 12 años invité a un amigo de la primaria a mi casa y mi

mamá había hecho la panetela y se me hizo muy fácil decirle a mi amigo que yo la había elaborado.  
Recuerdo que mi amigo quedo muy impresionado y le dijo a su mama que yo sabia hacer un pan delicioso. Entonces en cierta ocasión me invitó mi amigo a su casa y cual no es mi sorpresa que su mamá de mi amigo con lápiz y papel en mano me pide que le enseñe a elaborar la famosa panetela de la que estaba tan impresionado su hijo, pero pues la verdad yo nunca  la había elaborado sola, ciertamente le ayudaba a mi mamá pero no sabía hacerla directamente… ni mucho menos  sabía las cantidades exactas.  Ya se pueden imaginar el rato tan vergonzoso que pasé, pues tuve que decirle a la mamá de mi amigo que yo solo “le ayudaba” a mi mamá pero nunca la había yo hecho sola la famosa panetela.  
Es una buena lección y cierto porque no es lo mismo el que ayuda que el que dirige.
Por un tiempo no quería ni comer la panetela pues le había tomado “harto coraje”…..un tiempo porque es tan rica que terminé por hacer las pases con ella.
Agradezco la oportunidad que nos brinda la Feria de San Marcos para poder enviar estas recetas.  Ha sido una gran experiencia y me ha dado un poco de nostalgia y brindo con mucho cariño estas recetas a mi madre y mi abuelita que ya son difuntas agradeciendo desde el fondo de mi corazón

todo lo que a ellas les debo:   Tanto amor a sus hijos, tantas recetas, tantas experiencias vividas en esta tierra tan querida, es mucho lo que tengo que agradecerles por ser como fueron. Las presentes recetas son sencillas pero de mucho arraigo familiar.  En tiempos de nuestra abuelita no había tantos productos como hoy y las recetas familiares se disfrutaban mucho.  Por esta oportunidad muchas…pero muchas gracias.
Seudónimo:  Juguito de piña
 

álbum de fotografías

20090425 Concurso recetas tradicionales

 

Seudónimo: Juguito de piña.
CONCURSO DE RECETAS TRADICIONALES
“Delicias de Chiapas”  
Tuxtla Gutiérrez, Chis., Feria de San Marcos 2009.  

Modificado el ( jueves, 26 de noviembre de 2009 )
 
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