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Los carrancistas y Moisés PDF Imprimir E-Mail
escrito por Gloria Pinto Mena   
domingo, 27 de septiembre de 2009
A inicios del siglo XX el movimiento social más relevante ocurrido en la República Mexicana fue el movimiento llamado de la revolución mexicana.

En este movimiento fueron muchos los protagonistas y se dice que más que un movimiento social fue el problema de la posesión de la tierra, quedando muchos sectores de la población fuera de este movimiento en el que bien pudieron y debieron de participar.

La revolución mexicana como fue llamado mas tarde al movimiento, se desarrolla en el centro, occidente y la parte norte del país.  Fueron muchos los motivos que al parecer habían provocado este movimiento: Unos decían que lo prioritario era la tenencia de la tierra, otros hablaban de una nueva constitución, otros demandaban mejores derechos sociales.  Esta diversidad de motivos hace que el movimiento carezca de un programa unificado. Esto provocó  que una vez caído el régimen de Porfirio Díaz y el de Victoriano Huerta, se hicieran “grupos” revolucionarios con diferentes motivos centrales.  Seudo triunfadores  de estos grupos fue el llamado “grupo constitucionalista” encabezado por Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.

Este grupo que tomó el poder dio prioridad a la elaboración de una nueva constitución  que reestructura desde dentro el sistema político mexicano. Así nace la constitución de 1917.  Esta constitución se transforma en una de las más completas en su momento: Se incluyen garantías y derechos sociales para todos en general, acceso a la educación, salud, trabajo, vivienda, derechos políticos libertad, etc.
 
Estos derechos están en la constitución pero muchos especialmente los mas marginados culturalmente no tienen idea de lo que esto significa, especialmente en el estado de Chiapas que ha sido una entidad  aislada, se dice que antes de la federación de Chiapas a México en 1824, estábamos olvidados del norte de Guatemala, y en muchos años estuvimos aislados u olvidados del Sur de México, sea lo que fuese parece que hasta estos tiempos la revolución está alcanzando poco a poco a los más necesitados.

Hacia 1915 en la pequeña población de Pichucalco Chiapas, se daba un suceso totalmente verídico que relato a ustedes:

Moisés tenía apenas 10 años, le decían Moy de cariño y su madre, no podía negar que pasaba muchos apuros económicos; por esa razón estaba indecisa si aceptar la oferta que le hacía el señor *Ernesto Contreras de que lo sacara de la escuela y que él le enseñaría a leer y escribir, así como su esposa,  la cual era maestra de la escuela pública y le podía enseñar por las tardes.


La oferta del señor Contreras era que el chico Moisés trabajara en su  tienda ubicada en el centro de aquella pequeña población del norte de Chiapas.  El mencionado Moisés era muy listo y de esto se había dado cuenta la maestra en la escuela y le ofrecían “el puesto” de mozo.

El chiquillo era chiquillo de edad pero era muy maduro; la madre era viuda con cuatro hijos y Moy era el mayor, ayudaba a su madre en todo lo que podía, era un niño que sentía la responsabilidad de no tener a su padre y de ser el mayor de los hijos..
 
Moisés no quería aceptar la oferta de la maestra, pues había que irse a vivir a la casa de los Contreras; aprender el trabajo, ya que le había dicho la maestra que temprano se levantaría y haría el aseo de la casa y después del desayuno iría a la tienda que ella misma atendía junto con su esposo y el haría todo lo que ellos le mandaran.

Las tiendas de ese tiempo eran tiendas de “hay” ¿Hay tusor? Si hay, ¿hay café? Si hay….o sea que vendían de todo lo que preguntaran, era una tienda de abarrotes, de ferretería, de telas, de dulces, de encajes, etc.

Era una tienda muy prestigiada ya que el señor *Contreras era español y  vendía a los más adinerados de la localidad muchos productos importados, productos que recibía desde el puerto de Veracruz.

Así transcurrió la vida de Moisés, pero los *Contreras cumplieron su palabra, todas la noches el niño en la cocina hacía sus tareas, le gustaba todo lo que le enseñaba la maestra, para cuando el niño “andaba” en sus 13 años, era como de la familia, le tenían mucha confianza y se valían de él para todo.

A la tienda llegó el rumor de que estaban cerca los carrancistas y se decía que cometían muchos atropellos con las familias, con sus propiedades y con sus hijos.  El señor *Contreras le dijo a Moisés: Oye Moy ya ves que la tienda peligra, se acercan los carrancistas y hay que poner a salvo lo mejor de la mercancía.

Si don Neto le contestó Moisés ¿que hacemos? Pues mira vamos a llenar todos los estantes con mercancía más sencilla y vamos a llenar el sótano con lo más fino que poseemos que son los encajes franceses y todos las latas de galletas, dulces y chocolates, así que de hoy en adelante por las noches después de cerrar vamos a ir cambiando al sótano las mejores mercancías.
 

Muy bien don Neto le contestó Moisés y dicho y hecho desde esa misma noche empezaron a mover la mercancía, de modo que tanto los empleados como los parroquianos no se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo.

Así se estuvo trabajando, para ese entonces Moisés ya sabía leer y escribir perfectamente así como también tenía predilección por la historia y la gramática.  Le gustaba mucho escribir y no cometer errores ortográficos; la maestra era muy estricta, en ese tiempo la ortografía era importante,  se aprendía a escribir correctamente.  Con ansia esperaba los domingos para ponerse a estudiar porque era el único día que tenía libre para esta labor que tanto le gustaba.

Y sucedió  que le dijo don *Ernesto Contreras a Moy: Bueno confío en ti, si puedes te vienes a dormir al sótano arreglando todo: Vas ordenando las galletas de soda, los embutidos, los chocolates de modo que cuando vengan estos desgraciados ojala no encuentren nuestro escondite:  

Te vas a ir temprano a tu casa y cuando nos percatemos de que han llegado a Pichucalco, nosotros partiremos a la finca en Juárez y tú te quedas al frente, ya le di instrucciones a la sirvienta de que no te falten tus alimentos.

Así  pasaron algunos días Moisés estaba muy nervioso, ahora se arrepentía de no irse con su familia, tenía mucho miedo, a lo mejor se decía no van a venir y así se fue todas las noches a dormir a la tienda, pero sucedió que en uno de esos días el chamaco se quedó dormido y lo despertaron las balas y el ruido y tropel de caballos.  
 
¡Madre mía! se dijo ¡los carrancistas! ahora ya no me puedo ir a mi   casa y  buscó un mejor escondite dentro del sótano, buscó un refugio pero no podía controlar sus piernas,  ¡Se movían solitas! y así se quedo, temblaba de pies a cabeza, escuchó que llegaban que abrían la tienda y que hacían mucho ruido dentro de ella, todo lo escuchaba desde su escondite.

Así pasaron varios días y después de un tiempo, salió de su escondite y muy sigilosamente se fue a su casa pero cual no fue su sorpresa ¡la casa estaba cerrada!... y no tenía a donde ir, se fue a la casa de los patrones, pero estaba ocupada por los oficiales, según le dijeron.

Tomó  camino a Juárez, le dieron algunas señas de unos familiares que vivían en esa población pero no pudo llegar, así que no le quedo remedio que regresar con mucho cuidado para no ser visto a la tienda y de nuevo esconderse.  Era su único hogar y su único refugio.

Fueron varios días que ocuparon la ciudad los rebeldes y cuando se fueron no lo podía creer, las cosas se habían salvado, así que don Ernesto ya podría estar contento.  Luego le llegó una misiva con la noticia de que el señor *Contreras estaba en Villahermosa y que pronto estarían con el y le deseaban mucha suerte.

Era un desastre tremendo, había que empezar por limpiar, terminaron con todos los víveres, y todo estaba destrozado, pero lo mejor o lo que habían guardado se salvó.   La tienda volvió a abrir sus puertas y Moy llegó a ser el primer encargado y hombre de confianza de Contreras, muy joven se casó con Panchita Mena Serra, pariente del maestro Andrés Serra Rojas  y abrió por su cuenta con sus ahorros su propia tienda de abarrotes en el mercado de esa misma población.
 
Le fue muy bien y pronto pudo trasladarse con sus cuatro hijos a Tuxtla Gutiérrez, pues tenia toda la intención de que sus hijos no fuesen ignorantes como el, al llegar a Tuxtla abrió una jabonería en el barrio de Santo Domingo llamada La Victoria, tuvo 8 hijos en total y a todos pudo verlos convertidos en profesionistas, con la ayuda invaluable de su adorada Panchita.

Así fue que Moisés vivió su vida de niño y de joven, involucrado en la revolución mexicana, como muchos niños y jóvenes sin saber a ciencia cierta los motivos de este movimiento social, pero corrió con suerte y superó la etapa.   Tuvo una vida plena con tristezas y alegrías. Para nosotros los que siempre escuchábamos sus relatos con gran atención, era un hombre maravilloso, era un valiente, era todo un hombre,  como no admirarlo, ¡era mi padre!

Nta. Aclaratoria. * Fue cambiado el verdadero nombre por Ernesto Contreras
 
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