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Recuerdos del Barrio de Santo Domingo PDF Imprimir E-Mail
escrito por Gloria Pinto   
miércoles, 14 de septiembre de 2005

LAS CALLES
 
Las calles eran empedradas (no todas) y no habían tantos vehículos. Recuerdo y aquellos que lo vivieron recordarán, que la Tercera Poniente (antiguamente llamada Calle Corzo) a partir de la Segunda Norte se volvía como un río, era un caudal que cuando llovía (como llueve aquí en Tuxtla, que hasta su llover me parece bonito) era el momento que esperábamos los niños, ya que esta calle se llenaba tanto, que era una diversión para el barrio. No se como le hacíamos porque nuestras queridas madres no querían que fuésemos a esta calle, concretamente nos decían: "No vayás a la tercera, si van que los acompañe su papá". Pero no siempre era así, se descuidaban y todos los niños estábamos "en la tercera".

En esta calle como les digo la corriente era muy fuerte, (pero qué se sabe de los peligros cuando se es niño) seguramente Dios y como decía mi abuelita tu angel de la guarda te cuida y es cierto porque salíamos corriendo ya que terminaba la lluvia a ver el "corrental" y llevábamos los "barquitos", que habíamos hecho de periodico a verlos correr en las aguas, luego nos disponíamos varios niños sobre la acera para ir recogiéndolos cuando pasaran enfrente de nosotros (si es que los podíamos alcanzar) .... Nunca nadie se cayó.

Luego nos tomábamos de los brazos y "paseábamos las niñas" en medio del agua, aún con la corriente fuerte, era muy divertido. Éramos niños muy libres y traviesos pero nunca fuimos groseros. No nos tenían que cuidar tanto como hoy por miedo a que nos roben o algo parecido. Esas noticias no se conocían y no había televisión, sólo escuchábamos radio. Aún cuando habían casas muy grandes el gusto era reunirse y en muchas ocasiones nos acompañaban los papás, pero no las mamás las cuales siempre se encerraban haciendo los quehaceres de la casa, la comida y todo el quehacer que representaba atender a una familia. Nuestro más profundo amor y cariño a ellas porque era un trabajo muy grande ya que éramos familias muy numerosas.

EL PARQUE, EL TEMPLO Y LA TRADICIONAL FERIA DE SANTO DOMINGO

Originalmente el parque fue el atrio del Templo Santo Domingo, y se le cambió por el nombre de Parque Pimentel en honor del Gobernador Rafael Pimentel de origen oaxaqueño (1899 a 1905). Después se le llamó Parque Juárez (1915), también Parque del Ayuntamiento,  aunque  siempre se le llamó como originalmente fue: Parque de Santo Domingo, que es como se le conoce hasta la fecha.

El Parque de Santo Domingo era nuestra diversión sobre todo en la época de la feria, se acostumbraba la ensarta de flores con la familia de las Mendoza (de la panadería) y en la esquina de la Tercera Poniente y Segunda Norte vivía la familia Maldonado que hacía en su casa la reunión de muchas personas y hacían también la "ensarta de flores", que como todo tuxtleco sabemos que se realiza con flores de mayo, la cual despide un aroma muy agradable. Estas guías de flores se llevaban al templo de Santo Domingo con acompañamiento de "música de viento" o más propiamente dicho "Banda de Música", cohetes y en la madrugada era el rompimiento con celebración de la misa y degustación de tamales de hoja, también llamados "untados" o "tamales de fiesta", café y arroz con leche. Era el 4 de agosto, siempre se nombraba a una comisión de señoras y señores del barrio que fungían como coordinadores de la feria.


El "mero" día, se soltaban unos globlos grandes elaborados con papel de colores. Era un espectáculo observar mientras calentaban el globo, los niños veíamos absortos hasta que se elevaba y se iba por otra parte de la ciudad, con el aplauso de la concurrencia.

El Templo estaba lleno de gente de todas las edades, se respiraba un ambiente fresco con lo verde de los somés llenos de frutas, piñas, plátanos macho, pencas de guineos, cocos y las flores, especialmente la de coyol, que al entrar se sentía el olor de éstas que eran ofrecidas y llevadas en peregrinación de los barrios como el de San. Roque, el Calvario, San Jacinto y otros.

  Se colocaban algunos juegos como palo ensebado, ensarte de aros, también se hacían carreras de bicicletas y luego en la meta que era frente al templo se colocaba un "mecate" con listones de colores y en la punta una argollita, la cual el concursante en bicicleta tenía que "ensartar" (creo que llevaban un lápiz en la mano) en la argollita y el primero que lo lograba era el ganador. Era una fiesta muy alegre y concurrida, especialmente de todo el vecindario.

 Una vecina de aquellas épocas nos cuenta que su hermanito Cheo (como de 10 años), hoy el Señor don Cheo Ramírez, en los días de la feria invitaban a los niños que quisieran concursar con el boxeo que se llevaba a cabo en el parque. Se alborotaba el "muchachitero" y sabe usted cual era el premio?  Ni más ni menos que un sabroso vaso de Choco Milk. Pues resulta que Cheo, su hermanito dijo que iba a boxear, pero que le dieran antes el vaso de Choco Milk (vivo el muchahito) los que estaban organizando la pelea accedieron, pero ¡cual va siendo su sorpresa!, que le van con el chisme a su mamá, ésta se va al parque y cuando estaba ya listo para el boxeo, llega la señora y lo sacó "del pelo", pues no le gustaba que se estuviesen pegando. Pero Cheo nuestro amiguito estaba muy apenado pues ya le habían dado el vaso de Choco Milk  y no quería quedar mal, entonces dijo: "Pero ya me dieron el vaso de..." "¡Que vaso ni que nada...!" Así que ni modo como dice la tuxtleca o el refrán: "Donde manda capitán........"

El parque tenía a un costado el templo que aunque es de construcción muy sencilla, data desde el siglo XVII y el resto que aún a la fecha ocupa el mismo espacio tenía palos de nanbimbo, en medio era de grava roja (¿se acuerdan de las rodillas raspadas?). También habían columpios muy sencillos con sólo una tabla, bien segura porque nos subíamos a ella y a competir a todo lo que diera el columpio. Alrededor estaba "encementado" con unos adornos como de flores, este espacio se llenaba durante la feria con ventas de jocote y nanchi curtido que como sabemos es tradicional en todas las festividades tuxtlecas, dulces de cupapé, mejido, turrones, nuegaditos, chayote hervido, elotes, tamales, agua de tamarindo, gaseosas, raspados de crema y de fresa  etc.

Recordamos que durante la feria de Santo Domingo, del 2 al 4 de agosto, se presentaban algunos "carritos" de publicidad como aquel de "Sonrisal", que era un carrito amarillo y le ponían una pantalla en el techo y nos pasaban  algunas películas. Los niños lo disfrutábamos mucho. 

Con el tiempo se dejó de festejar la fiesta de este barrio con el ánimo de antes. A la fecha este festejo no pasa de ser una celebración de un grupo de personas allegadas a la Iglesia Católica, la cual pasa desapercibida para la mayoría del barrio.  Para estas fechas, agosto de 2004, estas entusiastas señoras están procurando realizar la construcción de un retablo que tiene como tres años de gestión ya que el templo por ser tan antiguo para cualquier arreglo debe intervenir el INAH. Esta construcción va a realizarla precisamente un joven vecino del barrio, el Arquitecto Sergio López Gutú.

 Para mi barrio yo sugeriría rescatar la feria de Santo Domingo, adaptándola naturalmente a la vida de hoy, sin cerrar calles, pero sentirnos dentro de la costumbre sobre todo del barrio; que sigue siendo barrio aunque ya se encuentre muy en el centro. Tenemos un espacio perfecto que es el parque, pues antes salíamos del templo y la mirada se posaba en los árboles en todo el entorno que representa el parque, sin embargo hoy se "topa" uno con una pared, el templo con todo respeto ha quedado "encajonado".

cisamente en este año en el mes de agosto tuve la oportunidad de estar en los "festejos" de Santo Domingo y es una mínima cantidad de personas que participan (a lo mucho unas 10 señoras y dos señores).  Se ha perdido mucho debido a que al templo le han dejado el mínimo de espacio. 

 Primero la pared, bueno ahora el templo se cierra por la tarde; mañana o en adelante se cerrará por completo, es parte de lo nuestro y eso para mi tiene que ver mucho con lo "encajonado" que se siente uno. Antiguamente todo estaba unido inclusive la calle, todo era el atrio. Se me antoja que se veía más bonito. Yo creo que se deben de poner de acuerdo las autoridades para que todos salgamos ganando. Vaya a ver y compruébelo. Por el lado del parque hay una fuente, pero del lado del templo es una antiestética pared que tapa todo el paisaje y esto también, por lógica pueden verlo los jóvenes, no es terquedad de "viejitas".

 La estación de radio: En el ángulo que forma el templo de Santo Domingo al fondo se encontraba la radiodifusora XEON (la voz de Chiapas) fundada por el Ingeniero Enrique Valero Arámbula, la cual ya tenía dos años de existencia y en este lugar celebró su segundo aniversario, el 3 de octubre de 1948, siendo gerente el Profesor Manuel de J. Martínez, y los locutores: Raúl de Alba, Roberto Tobías de Galindo, Ricardo Palacios, Fernando Martínez, posteriormente se integró el locutor Ramón Gonzalo Jiménez y más adelante Romeo Pascacio.

 Era todo un acontecimiento para el barrio y guardamos de ella bellos recuerdos, ya que dentro de sus actividades recordamos las que hacían para los niños dentro del periodo de las posadas y en ese tiempo dirigía como maestro de ceremonias el locutor muy querido aquí en Tuxtla, don Ricardo Palacios y realizaban un programa con la profesora de piano Merceditas Leal, juntaban a un grupo como de 30 niños que cantábamos durante media hora. El programa se trasmitía del 16 al 25 de diciembre. Quebrábamos la piñata y participábamos en aquellos cantos tan bonitos que nos enseñó la señorita. Leal: "Temporada linda y dichosa"  "Despiértame tú por favor",  "Me llaman María" , "Que lindo Arbol de Navidad". En homenaje a la señorita Leal  hemos incluido al final de este escrito las letras de estas canciones para recordar a aquellos que participaron. 

Nos cuenta una señora (niña de 8 años en ese entonces), que estaba muy ilusionada porque de cumpleaños su mamá siempre le regalaba todo su "atuendo" para estrenar ese día. Recuerda muy bien que tenía su vestido celeste de tafeta con un olán alrededor de la cintura, que empezaba muy delgado en la cintura y se iba ampliando ya más atrás con dos bandas que remataban en un gran moño. El vestido estaba colgado y listo" o podría  decirse "guindado"  desde hacía como tres días, le parecía eterno el tiempo que tenía que esperar para ponérselo. Ese día fue a la XEON y la Profesora Merceditas Leal empezó a buscar a alguna niña que hiciera de solista, ella fue seleccionada, dice que se sentía "soñada", su cumpleaños y seleccionada para cantar "solita".

En esa manzana colindante con el parque en referencia vivía la familia del muy estimado y reconocido Maestro don Eduardo Selvas, según los historiadores nos narran que esta casa llegaba del otro lado (o sea la Calle Central). Tambén en esa calle estuvo el Profesor Dosamantes que impartía clases de piano y a la cual asistían muchos niños y jóvenes. En la esquina se encontraba el Jardin de Niños Delfina Rincón antes propiedad de la familia González Corzo y en donde posteriormente fue construido el edificio del PRI. En homenaje al Profesor Selvas, anexamos al final dos de las tantas canciones inspiración de este notable maestro.

Modificado el ( jueves, 06 de octubre de 2005 )
 
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